Sitges 2021: Nada puede con Michael Myers

Hoy tocaba sesión especial en el Oficial para reencontrarnos con un clásico de las sagas de terror, Michael Myers. Porque aunque pareciera que los días del asesino se hubieran terminado en la anterior entrega “La noche de Halloween“ (2018, David Gordon Green), Myers vuelve más incombustible que nunca en esta Halloween Kills firmada de nuevo por el director de Arkansas.


Y como no, también regresa su víctima preferida, Laurie Strode, interpretada por Jamie Lee Curtis, quien también ejerce de productora al lado de John Carpenter. En esta entrega, Laurie luchará acompañada de su hija Karen (Judy Greer) y su nieta Allyson (Andi Matichak). Pero Myers ha vuelto más fuerte que nunca, casi inquebrantable, y nada parece que pueda detener su carnicería por Haddonfield.

En esta segunda tanda de la trilogía que “en teoría” pondrá fin a la historia de Halloween (que ya lleva 13 entregas), encontramos un nuevo festival del slasher, muertos a raudales, un pueblo exponiendo sus miserias mientras intenta salvar la vida, notas de humor, el retorno de algunos personajes míticos de la saga y algunos apuntes que intentan esclarecer los orígenes del maléfico Myers.


Pero lo que más destaca es este tipo de carácter de monstruoso Frankenstein imbatible con el que se ha querido dotar al asesino de casi poderes sobrenaturales que hacen imposible acabar con él. Todo ello da pie a situaciones que se regodean tanto en el gore como con el absurdo. Más de lo mismo pues, pero en versión hipervitaminada para complacer a los incondicionales de las matanzas de uno de los asesinos más famosos del cine y que pone la alfombra a la conclusión que podría llegar el próximo año.

Siguiendo con la Sección Oficial hoy también era el turno del cine nacional y el primer largometraje del barcelonés David CasademuntEl Páramo. La historia nos traslada a un paraje desolado de una España que intuimos se encuentra en período de guerra, en una caseta donde viven Lucia (Inma Cuesta), su marido Salvador (Roberto Álamo) y su hijo Diego (Asier Flores). Esta familia ajena al mundo vive aislada en medio de la nada, con unas estrictas normas sobre hasta dónde se pueden alejar de su vivienda. Pero cuando una extraña presencia amenace sus vidas su relación y sus creencias se pondrán a prueba.


En El Páramo, este nuevo talento salido de la factoría que es el ESCAC nos plantea una cinta que coquetea con el folk horror, que busca tanto la tensión dentro como fuera de la familia protagonista para hablarnos no sólo de un monstruo sino también de miedos más personales, de lazos familiares y de temores autoimpuestos por la costumbre y la tradición.

Una apuesta que le sale bien a ratos, sobre todo en la creación de esta atmósfera asfixiante en medio de un mundo abierto pero del que no sabemos nada de lo que hay o sucede más allá. Pero no le queda tan redondo en la parte argumental, con acusadas bajadas de ritmo y algunos recursos de guión demasiado manidos.

Y ya entrada la noche, hoy cerrábamos la jornada con Violation, una muestra de horror más estilizado en la forma y realista en su fondo que supone el debut de la dupla de realizadores canadienses Dusty Mancinelli y Madeleine Sims-Fewer, quienes firman el guión y la dirección de su primer film. La historia sigue a Miriam (Sims-Fewer), una joven en plena crisis de pareja que pasa unos días en un paraje aislado, junto a su hermana y al marido de ella, con el tendrá una cruda escena que responde al título del film.


Violation es una propuesta divisiva que ha cosechado tantos elogios como reproches, nada complaciente con el espectador. Al igual que hiciera el año pasado la magnífica Una joven prometedora (Emerald Fennell), este film no sigue el esquema clásico de las historias de violación y venganza, sino que su guión presenta una inteligente y provocadora revisión de los roles habituales de los personajes y una alteración del ritmo narrativo tradicional. Además, destaca la realización de Mancinelli y Sims-Fewer, llena de planos antológicos, como los planos generales que contextualizan la historia o algún dramático primer plano. También destacan la magnética interpretación de Madeleine Sims-Fewer, que construye un personaje para el recuerdo, la acertada fotografía de Adam Crosby y una potente banda sonora de Andrea Boccadoro.


A través de una atmosfera muy turbia y desagradable, Violation logra lo que persigue: desarrollar una historia sobre la vulnerabilidad de los lazos afectivos más próximos que nos deja varios elementos para la reflexión. Una de las mejores óperas primas del año.