Continúa el festival con propuestas irregular. Primero “The Samejima incident”, una película de terror japonés que sólo ha servido para darnos cuenta de que aquella moda que se inició con “The ring” está agotada. Después la ópera prima de una directora que con “She will” reversiona el cine de brujas mientras explora los traumas del #metoo.
THE SAMEJIMA INCIDENT
Por culpa de la pandemia Covid-19, un grupo de amigos que se reúne cada año, esta vez debe hacerlo vía online. Pero algo va mal, ya que una de las participantes tiene una imagen congelada en la pantalla. Es el inicio de una pesadilla.

El cine de terror japonés inició una época dorada con “The Ring” y parece que la acaba con “The samejima incident” , que no sólo no aporta nada nuevo al género, sino que tampoco aporta nada bueno aunque sea repetido.
Y está claro que se han inspirado bastante en un éxito del pasado año, “Host” la propuesta que ya situaba el terror en pandemia y en la comunicación online. Pero es que “The samejima incident” está mal hecha, tiene un guión terrible y quizá sólo se salvan los primeros minutos de metraje.
He leído en twitter “es como un arroz con cosas que llamas paella”, pues sí, tal cual, ésta es una buena definición.
SHE WILL
Tras una mastectomía doble, Veronica Ghent viaja a una clínica situada en Escocia. Su intención es curarse de la operación, pero una vez allí descubre que para curarse totalmente también es necesaria una meditación psicológica sobre su existencia y algunos traumas del pasado. Veronica establece un vínculo especial con Desi, una joven enfermera, y juntas descubren unas fuerzas misteriosas relacionadas con los sueños.

“She will” es un cuento de brujas ambientado en siniestra mansión que explora los traumas del #metoo. Malcolm Mcdowell (“La Naranja Mecánica”), Rupert Everett (“La boda de mi mejor amigo”) y una perturbadora Alice Kridge, en una muy buena interpretación, protagonizan el debut de Charlotte Colbert, como directora.
No es una película típica de terror, pero sí una buena fábula bien realizada con una cierta belleza poética y con un trasfondo de venganza femenina que, como mínimo, te mantiene atento en la pantalla, aunque podría quedarse corta por cierto tipo de espectador si lo que quiere es menos poesía y más venganza contundente.

