Este sábado ha sido el dia de “Forever”, un drama familiar danés acerca del duelo, el dolor y la reconstrucción y de “Broker”, la película coreana del japonés Hirokazu Koreeda con un reparto lleno de estrellas del cine coreano como Song Kang-ho (Parásitos), Dong-won Gang, Ji-eun Lee (IU) o Bae Doona.
“Forever” de Frelle Petersen
Cuando el matrimonio formado por Egon y Maren pierden a su hijo ya adulto, la familia, incluida su hija Lily, queda paralizada por el dolor. Resulta que los tres tienen formas muy diferentes de sobrellevar el duelo y se desmoronan rápidamente. Egon, Maren y Lily deberán ahora hallar el camino de regreso a la vida y de reconstrucción familiar. Forever es un drama familiar optimista ambientado en Jutlandia del Sur, la zona más meridional de Dinamarca.

El cineasta danés, Frelle Petersen, nos trae en su tercera película un drama familiar. En un entorno que sigue la tradición, donde incluso cuesta hasta probar un nuevo café, la celebración del cumpleaños de sus miembros, los padres y sus dos hijos, conlleva todo un ritual.
Todos despiertan al que cumple años con una canción tradicional y desayunan juntos en la cocina entre regalos y recuerdos familiares. Así lo vemos en el cumpleaños de la madre y después de una elipsis, un poco confusa ya que no se explica el motivo de la muerte de uno de ellos, el resto de los miembros tendrán que volver a celebrar los cumpleaños con la falta de uno de ellos. La familia intenta sobrellevar esta pesada ausencia, cada uno a su manera.
La muerte de un hijo destroza la armonía de una familia en este drama acerca del duelo, el dolor y la reconstrucción. Forever es un drama medido, contenido también… muy danés. No explica nada demasiado nuevo, es el tiempo el que cura esta clase de heridas. No se olvida a la persona, pero se consigue recordarla sin tanto dolor. La lentitud tal vez en el mensaje obvio es lo que pesa más en esta película de metraje largo.
“Broker” de Hirokazu Koreeda
El japonés Hirokazu Koreeda, participante recurrente de la competición oficial i les secciones paralelas donostiarras, regresa a San Sebastián con Broker, su ‘película coreana’. Rodada en ese país, con un reparto lleno de estrellas del cine coreano como Song Kang-ho (Parásitos), Dong-won Gang, Ji-eun Lee (IU) o Bae Doona, Broker es un drama de apariencia ligera y amable con un trasfondo amargo y sórdido.

Arranca con una noche de tormenta en la que una joven abandona a su bebé en la baby box de una iglesia. Un ‘servicio’ que ofrece la institución para recoger bebés no deseados y cuidarlos mientras les buscan una familia de acogida o de adopción. Pero en este caso, se interponen dos pillos sin escrúpulos que se dedican a robar esos niños y ofrecerlos al mejor postor. Aparentemente el punto de partida ideal para un alarde de manipulación emocional, sentimentalismo barato, denuncia burda y búsqueda de la lágrima fácil del espectador. Pero estamos en territorio Koreeda. Y su receta para tiempos de misantropía y crueldad en el cine es humanidad, sensibilidad y empatía. No denunciar a sus personajes, sino entenderlos y hacérselos entender al espectador. En este caso, como ocurría en la mencionada Un asunto de familia o De tal padre, tal hijo la solidaridad y la fraternidad como base sobre las que construir nuevas y atípicas relaciones familiares, por encima de las biológicas. Y la fórmula sigue funcionando.
A lo largo de sus dos horas de duración, el director japonés seguirá a estos dos pillos, el bebé, la madre y otro niño que se sumará al grupo y que se convertirá en escape cómico de la película en muchas ocasiones, en sus andanzas en búsqueda de los mejores padres posibles para el bebé y la mejor opción económica para ellos. También les seguirá la policía, dos agentes de un grupo especial especializado en delitos contra las mujeres. Para ellas también encontrará Koreeda su momento y más allá de convertirlas en meras agentes en persecución de los protagonistas, dedicará tiempo a indagar en su personalidad y circunstancias, incluido un bello homenaje a Magnolia de Paul Thomas Anderson. Y hasta asomarán unos individuos de los bajos fondos que también querrán hacerse con el bebé.
Pero de la mano de Koreeda, esta historia de personajes solitarios y desesperados, personajes de moral cuestionable y valores poco ejemplares, acaba siendo una delicada y emotiva película, amable en su envoltorio, pero amarga en su contenido.

