Con una jornada densa y cinematográficamente muy variada, encaramos el fin del primer fin de semana del festival. Una jornada que nos ha llevado por Rumanía, Francia, Italia y culminaba con una grandísima muestra del cine nacional ambientado en un recóndito pueblecito de Galicia. Todo ello mostrando las debilidades humanas ya sea desde la controversia en una escuela, en el crudo enfrentamiento en un pueblecito rural o entre fastuosos palacios.
“Sparta” de Ulrich Seidl
La primera película que nos esperaba de hoy venía precedida por la polémica. El último film de Ulrich Seidl venía a Donosti llamado a ser la nueva “A Serbian film” por la controversia que arrastraba desde su temática y la forma de abordarla hasta las acusaciones hacia su realizador de explotación de menores por el trato a los niños que aparecen en el film. Pero si bien Venecia optó por prohibir su proyección, Jose Luis Rebordinos ha tirado de valentía y ha apoyado su presentación en el certamen.

¿Y a qué vienen tantos aspavientos? Pues a que Sparta aborda el delicadísimo tema de la pederastia contraponiendo al personaje de un padre violento pero protector y un maestro de judo amable que en realidad es un pederasta. El director confronta ambos caracteres en un pequeño pueblo de Rumanía viniendo a plantear un discutible debate entre las dos alternativas y les acompaña en los momentos que reflejan sus relaciones con los menores y en las muestras de posterior arrepentimiento.

Seidl incomoda al espectador con alguna escena perturbadora y aún más con lo que se deja en el cajón pero deja que asumamos a través de los comportamientos del protagonista. Y aunque algunos incluso han visto por parte de Seidl una voluntad de compadecerse del personaje del pederasta, en cualquier caso no lograría su propósito. Así al final nos encontramos ante una película que supone un reto para los espectadores, que deben plantearse si realmente están dispuestos a presenciar en pantalla cualquier tipo de temática y personaje, verlos caer en sus vicios aunque impliquen a menores, que con intención enfermiza o provocadora plantean un debate entre sí es mejor un progenitor abusivo o un pederasta y que todavía deja la sensación de que se te ha metido en el cerebro sin dulcificaciones ni imágenes que aún hubieran podido ser mucho más explícitas. Como un “te he hecho sufrir pero da gracias que todavía hubiera podido ser peor” de manual.
“The innocent” de Louis Garrel
Mucho más ligera y de estructura clásica ha sido la propuesta de Louis Garrel que con “The innocent” presentaba su cuarta película como director. El francés cuenta en clave de comedia como Abel (el propio Louis Garrel), un chico que no acaba de fiarse del nuevo marido de su madre Sylvie (Anouk Grinberg), un exconvicto interpretado por Roschdy Zem, a quien ella conoció trabajando en prisión, acabará envuelto en una alocada trama criminal.

“The innocent” es divertida y entretenida, con sus giros de guión y la progresiva caída de Abel, acompañado de su mejor amiga Clemence (Noémie Merlant), en todo tipo de enredos que van en contra de su carácter prudente y sensato dentro de su pequeño núcleo vital. Un planteamiento sencillo pero efectivo que Garrel consigue conducir hacia dónde quiere en todo momento y que se sirve de la habilidad interpretativa de la pareja que forman Grinberg y Zem por un lado (ella una mujer mucho más dispuesta a exprimir la vida que su joven hijo y él un ex presidiario apasionado dispuesto a vivir por encima de los prejuicios que le atacan) y la del propio Garrel con Merlant (él con su efectivo aspecto de chico corriente y despistado atrapado a regañadientes en una situación que le supera y ella como la paciente amiga que está tan enamorada de él como desesperada por su forma de aferrarse a su trágico pasado).

“Il Boemo” de Petr Václav
Y en la Sección Oficial pasábamos del habitual Garrel a un novato en la competición donostiarra, el realizador checo Petr Václav. Su primera concurrencia a concurso se trata de la biografía de un compositor de finales del siglo XVIII, Josef Myslicecëk, aquí reconvertido en Giuseppe Venatorini o más conocido todavía por el apodo de Il Boemo (Vojtech Dyk).
Contemporáneo de Mozart, fue un respetado compositor que experimentó un progresivo ascenso superando sus orígenes, que logró ser reputado en el mundo artístico aunque los compositores no estaban en el escalafón más alto a nivel de fama y retribución, y que cegado por el triunfo y las ansias de éxito acabó cayendo.

Visualmente vistoso y musicalmente interesante, aunque con poco que sobresalga en su desarrollo, el filme de Václav se desarrolla entre palacios, salas de baile, teatros, máscaras venecianas y espectaculares indumentarias. Un escenario brillante por el que se mueven las miserias humanas a través de intrigas, pasiones, amores, envidias, tretas y falsas apariencias. Y donde también contrasta la apariencia física del protagonista al que una sífilis acaba desfigurando su rostro. En cualquier caso, una manera correcta de acercarnos a un personaje desconocido por la gran mayoría y que quedó eclipsado por otros en los registros de la historia de la música.
“As Bestas” de Rodrigo Sorogoyen
Y con muchísima menos parafernalia pero mucho más efectismo nos ha impactado la nueva película de Rodrigo Sorogoyen. En As Bestas se sirve de un grupo muy pequeño de personajes y un escenario igualmente minúsculo que resulta aterradora desde el minimalismo desarrollando una historia inspirada en unos hechos reales.

Sus protagonistas son Antoine (Denis Menochet) y Olga (Marina Foïs) un matrimonio francés que se instala en un rinconcito rural de Galicia con la intención de vivir una vida tranquila, dedicados a una pequeña explotación de agricultura ecológica. Pero la diversidad de intereses y opiniones sobre la aceptación de la oferta de una empresa energética que quiere invertir en los terrenos que ocupa el pueblo les llevará a enfrentarse a los demás habitantes del sitio. En especial a los dos hermanos Anta (Luís Zahera y Diego Anido). Entre ambos bandos se irá cociendo una tensión que acabará trayendo trágicas consecuencias.

A pesar de su larga duración (2h y 15 minutos), “As Bestas” te atrapa en su nudo, en este conflicto que tiene sus raíces en formas de entender la vida y de afrontar las perspectivas de futuro que calan en lo más primario de la naturaleza humana. Y hábilmente, con su angustioso in crescendo amenizado solo con esporádicos momentos para la distensión justo antes del siguiente embate, el filme de Sorogoyen e Isabel Peña ya no te abandona ni cuando sales de la sala de cine. Un resultado del que son cómplices los despliegues interpretativos de sus 4 protagonistas y una gran factura técnica, y que convierten sin duda “As Bestas” en una de las grandes películas del cine nacional de este año.

