No other choice Park Chan-Wook

Sitges: Crónica 5

Si algo han dominado los grandes maestros del cine coreano es la capacidad de facturar críticas sociales desgarradoras y certeras envueltas con un sentido del humor capaz de navegar entre el negro y el absurdo.

La gran película de hoy en Sitges era la última de Park Chan-wook, No other choice, que aterriza aquí después de un exitoso paso por numerosos festivales de todo el mundo y haber recogido, por ejemplo, el Premio del Público en el festival de Toronto.

No other choice Park Chan-Wook


El protagonista de No other choice es Lee Byung-hun (Mr. Sunshine, Concrete Utopia, El juego del calamar), que interpreta a You Man-su, un hombre que después de 25 años trabajando en una fábrica de papel es despedido cuando una corporación americana adquiere la empresa. De repente se encuentra en un mundo laboral competitivo y despiadado donde no le será fácil conseguir un nuevo trabajo y por eso su familia se verá abocada a renunciar a sus privilegios.

Mientras su esposa (Son Ye-jin) comienza a recortar los gastos de la casa o las clases particulares de sus dos hijos, Man-su recorre entrevistas de trabajo donde la realidad le golpea haciéndole ver lo difícil que será volver a tener una buena posición laboral. Desesperado tendrá una idea: localizar y eliminar a los demás candidatos que le hacen la competencia.

No other choice Park Chan-Wook


Partiendo de esta premisa que ejemplifica la crueldad de los efectos del capitalismo capaz de pisotear las vidas de los trabajadores y estructuras sociales enteras, Park Chan-wook desarrolla una crítica social regada de momentos de humor pero que no deja de poner el foco en la denuncia de una sociedad y una economía despiadadas.

En No other choice, el realizador coreano demuestra una vez más su maestría manteniendo en todo momento el equilibrio entre la seriedad y la sátira, el retrato de la angustia de los personajes combinado con momentos de thriller y humor negro, el discurso social, el retrato familiar y la violencia.

Sumado a la actuación de su estelar pareja protagonista, el resultado es otra gran obra del cine técnica y narrativamente complejo que nos llega de Corea del Sur.de Corea del Sud.

Otra de las películas más esperadas de esta edición llegaba al fin a la gran pantalla. Good Boy, con la simple propuesta de un enfoque original en las historias de terror había generado el suficiente hype como para hacer que el filme fuera de los primeros en agotar las entradas para sus pases en este festival.

Good boy Ben Leonberg


Y ese toque original que el director Ben Leonberg propone en Good Boy es centrar el punto de vista narrativo en un perro. Indy es la mascota de Todd, un chico que se traslada a una antigua casa de campo que resulta estar encantada. Al poco tiempo de instalarse, comienzan a manifestarse presencias sobrenaturales en forma de visiones, apariciones y fenómenos aterradores que empezarán a alterar el carácter del Todd mientras las fuerzas malignas intentan arrastrarlo al más allá.

Pero estos hechos los vemos desde lo que ve, percibe y huele Indy, que es el primero en notar las cosas extrañas que ocurren en la casa y el cambio de carácter de su amo.

Good boy Ben Leonberg


Con esta decisión de alejar la narrativa de la habitual perspectiva humana y centrarla en las percepciones de un perro, Good Boy logra transformar una historia de casas encantadas que habría resultado más tópica, en una propuesta original e inmersiva, con un juego de emociones distintas al que estamos acostumbrados en este género.

Cinematográficamente, Leonberg se beneficia de las nuevas opciones que este punto de vista canino le brinda y aprovecha para rodar haciendo uso de planos, sonidos y sombras que la altura y los sentidos de un protagonista humano no le hubieran permitido. Todo ello, ayudado de un breve metraje ayuda a vivir una historia de casa con espíritus en una atmósfera novedosa.