Esa cosa con alas
La jornada de hoy en Sitges tenía un nombre propio que muchos fans esperaban en persona en la entrada del Melià: Benedict Cumberbatch. El actor británico, con una larga lista de papeles que incluyen desde Sherlock Holmes al Doctor Strange del Universo Marvel pasando por Descifrando Enigma, El poder del perro o Star Trek, llegaba al Festival
Esa cosa con alas (The Thing With Feathers), dirigida por Dylan Southern, se basa en la novela El duelo es esa cosa con alas (Grief Is the Thing with Feathers) de Max Porter.

Su protagonista es un padre que tras la muerte de su mujer debe afrontar el proceso del duelo mientras cuida a sus dos hijos pequeños. Inmerso en una tristeza abrumadora, el hombre no acaba de saber cómo combinar el dolor con la tarea de sacar a la familia adelante, hasta el punto de que la constante presencia de un cuervo gigante en su nueva realidad amenaza con hacerle perder la poca estabilidad mental que le queda.

Esa cosa con alas explora el luto, la culpa, la angustia y la fragilidad emocional de una persona que no sabe cómo afrontar una pérdida, y lo hace de forma original a través de la metáfora que supone este pájaro gigantesco e implacable surgido de la imaginación del protagonista. Una forma de representar el dolor que parece no tener salida que llega al espectador, sobre todo si se ha vivido una situación similar, de forma muy desgarradora y emotiva. Tampoco es ajeno a esta efectividad el trabajo de Cumberbatch, que se mete en la piel de este marido y padre desolado y perdido sabiendo exteriorizar el caos interno de su personaje de manera sincera y honesta, midiendo muy bien los momentos de ruptura absoluta.
Hi Five
En cada edición, el Festival de Sitges nos regala alguna de esas películas que, sin hacer mucho ruido, acaban convirtiéndose en un título muy celebrado por el público. En este 2025, una de ellas ha sido “Hi-Five”, del director Kang Hyeong-cheol, que ya había demostrado su talento para combinar emoción y humor con “Sunny” y “Scandal Makers”.
Esta vez se adentra en el terreno del cine fantástico con una comedia de superhéroes tan alocada como tierna, que nos ha hecho pasar un buen rato a todos los presentes en la proyección.

El punto de partida es sencillo: cinco personas que reciben órganos de un donante, descubren después del trasplante que han adquirido super poderes relacionados con el órgano recibido. A partir de ahí, Kang construye una historia coral llena de ritmo y acción, gags visuales inspirados y personajes que es imposible no amar. Personas normales, con sus pros y contras que deben convivir y afrontar situaciones extraordinarias.

Un buen rato de cine coreano que sabe hacer valer la dinámica entre sus protagonistas para proporcionar entretenimiento sin complejidades y efectivo, que no nos extrañaría que se postulase como una firme candidata a los premios del público viendo la efusividad en las votaciones a la salida de la sala.

