“Los reyes del mundo” de Laura Mora
La sección Oficial de hoy iniciaba el concurso con la presentación de la segunda película de la colombiana Laura Mora, que así da el salto a la categoría reina desde la sección Nuevos Directores donde había presentado su ópera prima Matar a Jesús.
Ahora, en Los reyes del mundo, nos presenta a Rá (Carlos Andrés Castañeda) y sus cuatro amigos en un periplo hacia la tierra prometida donde esperan cumplir sus sueños. Un viaje vital que se inicia en Medellín y que debe llevarlos dentro a una parcela que ha heredado de su abuela en una zona rural. Por el camino los chicos madurarán, se enfrentarán a varios retos y de paso se redescubrirán a sí mismos, en un mundo caótico donde tendrán que luchar por sus derechos y la supervivencia, desde un presente donde nada tienen hacia un posible futuro de esperanza.

Y Laura Mora retrata este recorrido con gran sobriedad, enfrentando el entorno y los individuos, la ciudad y el mundo rural, la experiencia exterior y la íntima de sus protagonistas, los sueños y la realidad. Tampoco esconde la realizadora la cruda realidad y el contexto en el que viven los jóvenes, dominado por un gobierno o unas guerrillas que condenan sus esperanzas y convierten a este suyo en un mundo sucio y empobrecido. Porque al final, el periplo de Rá y sus amigos no deja de ser una muestra de una Colombia condenada a vivir entre la utopía y la cruda realidad.
“Carbon” de Ion Bors
Precisamente en la sección Nuevos Directores hoy hemos asistido a la presentación de Carbon otro periplo por un país con sus idiosincrasias, en este caso marcadas por la guerra y un cambio de régimen. El moldavo Ion Bors tira de un tono algo más humorístico, humor negro y absurdo en algunos tramos, precisamente para mostrar las absurdidades de un momento histórico en un pueblo cercano al frente de guerra en 1992, justo cuando Moldavia se acerca a las celebraciones de su primer año de independencia de la Unión Soviética.

Mientras el alcalde (Igor Caras-Romanov) supervisa las festividades e intenta sacar rédito político, un joven conductor de tractores, Dima (Dumitru Roman) ve en el premio que los soldados que lucharon en la guerra de Transnistra, un apartamento en la capital, una oportunidad de solidificar la relación con su novia (Adriana Bîtca). Como él mismo no fue soldado, pide la ayuda de su amigo Vasea (Ion Vântu), veterano de guerra, para que le acompañe al frente. Pero por el camino se encontrarán un cuerpo carbonizado y empezarán a vivir una cadena de aventuras para conseguir enterrar el cadáver.

Políticos corruptos, soldados, agentes del KGB, hambrientos hombres de negocios, religiosos y la gente del pueblo con ganas de fiesta componen todo un coral de personajes para acompañar a los protagonistas en una situación ridícula que permite a Bors componer su comedia particular sobre un conflicto del que ni pretende explicar sus componentes históricos más que para generalizar sobre la absurdidad y los efectos destructivos de la guerra.
“Corsage” de Marie Kreutze
En una jornada llena de filmes en la sección Perlas de otros festivales, la primera de hoy ha sido Corsage o La emperatriz rebelde. En ella, Marie Kreutze nos acerca de nuevo a la figura de Sissi, o Elisabeth emperatriz de Austria y Reina de Hungría, desde una perspectiva menos edulcorada que las que habíamos visto hasta ahora.

En esta interpretación libre y liberada de la vida de Sissí, la realizadora se focaliza en un año de su vida, cuando la protagonista (Vicky Krieps) cumple los 40 años. Y nos la presenta en la intimidad, en la relación con el servicio, con su práctica de distracciones que no hacen más que aburrirla, con su rebeldía contra las convenciones sociales y con la compleja relación personal con su marido, el Emperador Franz Joseph (Florian Teichtmeister) y su hija, contando con su hijo y su amante como pocas válvulas de escape.

Marie Kreutze plantea su historia con una mirada con vocación de trascender la época en la que se desarrolla. Lo hace en el aspecto visual y también en el musical, donde inserta diversas revisiones en clave clásica de éxitos de la música pop. Porque de hecho a través de Elisabeth habla de tantas mujeres atrapadas por corsés reales o metafóricos en sus relaciones familiares, sexuales, sociales y laborales. Y en este juego de contradicciones cuenta con la gran interpretación de Vicky Krieps, capaz de capturar y transmitir todas las contradicciones de este personaje agridulce, a ratos amable y a ratos ambicioso y déspota, víctima de las circunstancias en las que le ha tocado vivir y a la vez con voluntad de aprovechar su privilegiada situación para desafiarlas.
“Crímenes del futuro” de David Cronenberg
Y para cerrar las Perlas y la jornada del dia nos enfrentamos, y no es nada fácil a altas horas de la noche, a la última propuesta de David Cronenberg. Una extraña, turbia e hipnótica muestra de cine fantástico protagonizada por Viggo Mortensen, Léa Seydoux, Scott Speedman y Kirsten Stewart.

Con guión del propio Cronenberg, Crimes of the Future nos lleva a un futuro distópico en el que el cuerpo humano en su objetivo de adaptación al entorno y supervivencia es capaz de generar nuevos órganos y mutaciones. Y como es de esperar también, la especie humana es capaz de hacer un espectáculo de esto y convertir la metamorfosis de los órganos en un espectáculo performativo de vanguardia.
Crimes of the Future es una película visualmente sobria y contenida. Hay algo de aparataje orgánico extraño y perturbador, alguna víscera más de lo habitual en el cine convencional, pero el film destaca por su componente más racional y reflexivo.
Crimes of the Future es una película en la que los personajes hablan. Mucho. Sin prisa, pero sin pausa. Sobre la creación artística, sobre el control de los cuerpos por parte de los poderosos, sobre la destrucción medioambiental, sobre el amor. Una especie de pesadilla futurista lánguida y cerebral.

Misteriosa, turbia y atractiva. Pero también enfermiza y sugerente. En entorno lúgubre, opresor y decadente. Que poco a poco atrae y atrapa, pero no arrebata. Apoyada en unos diálogos discursivos y explicativos. Cronenberg abandona la acción y reduce la peripecia narrativa al mínimo. Más tierna y romántica que rompedora o sorprendente. Al menos para los conocedores de la filmografía de Cronenberg.

