Eight for silver

Sitges 2021: hombres lobo, diablos demasiado humanos y horrores diversos

El cine clásico, aunque algo renovado, siempre tiene un punto a favor. Éste es el caso de “Eight for silver” donde Sean Ellis se acerca a la licantropía con una película de fotografía esmerada. El resto de propuestas ya han sido más discutibles, como “Offseason”, una pesadilla de serie B que no había por dónde cogerla y “Luzifer”, inspirada en la historia real de un exorcismo, un relato crudo, bello pero aburrido.

Una remota población rural de la Francia del siglo XVIII vive aterrada a causa de los ataques de un animal salvaje. John McBride, un joven e inquieto patólogo, llega al pueblo para investigar el caso. A medida que la investigación avanza, descubre una mayor amenaza: una presencia siniestra que podría ser de origen sobrenatural.


Sean Ellis vuelve al género con altas dosis de sangre y una fotografía cuidadísima en 35mm. Se acerca a la licantropía con una película en la que la ambientación lo es todo y nos transporta al cine más clásico de muestras con la oscuridad y la niebla que le da a todo un tono gris.

“Eight for silver” es una solvente película de terror gótico que quizá peca un poco de dar vueltas a la historia en su deseo de vincular el contexto histórico y la crítica social con todo lo imaginario fantástico y de terror. Formalmente pero, es una gran propuesta, que inquieta a fuego lento, con cuidado de lo que muestra y sobre todo cómo lo muestra. Cine del clásico renovado sin dejar de ser un homenaje como es debido.

Marie recibe una carta porque la tumba de su madre ha sido asaltada, así que se traslada a la pequeña isla en la que está enterrada. Al llegar le informan que a causa del tiempo se quedara incomunicada hasta la primavera al subir el puente levadizo que la comunica con «tierra firme». Como si esto fuera poco no encuentra al responsable del cementerio y el comportamiento de los isleños es extraño y nada hospitalario.


Offseason” es un horror y no en el buen sentido de la expresión. Empiezas a ver ese tono de serie B, y con aquellas interpretaciones que ya ves que patinaran, pero nada, piensas, démosle una oportunidad porque también tiene ese tono de Lovecraft y ese diseño de sonido que promete más de un susto y quizá te sorprende.

Pero después el guión gira y gira, y no se entiende nada, y pasas a ver escenas ridículas y el diseño de sonido ya no asusta si no que cansa y las malas interpretaciones van in crescendo y al final lo único que quieres es que acabe y olvidarla.

Johannes, una especie de Kaspar Hauser, inocente e infantil, vive aislado en una cabaña en los Alpes con su águila y su devota madre. El mundo aislado regido por los rituales comienza a tambalearse con la irrupción de la modernidad y de sus ruidos. El desarrollo turístico amenaza con envenenar al paraíso y despertar al diablo.


Peter Brunner firma una película producida por Ulrich Seidl e inspirada en la historia real de un exorcismo. Y no se, no debo tener un día porque si “Offseason” no, pues “Luzifer” tampoco. Tampoco por razones distintas.

“Luzifer” me ha aburrido soberanamente. Lo siento, pero es mi realidad. Puedo encontrarle cosas buenas, como las grandes interpretaciones de Susanne Jensen y Franz Rogowski y la gran crítica social. Es un relato crudo, no exento de belleza sobre un estilo de vida alejado del sistema moderno y que trata de sobrevivir. Pero una vez ves que quiere decir, que tampoco hay que ser Sherlock, lo que pasa es poco y demasiado repetitivo. El resultado es pesado y lento… al menos para mí.